miércoles, 6 de noviembre de 2013

Carlos Ruíz Zafón, autor de la ciudad de los malditos.

Después de TANTO tiempo sin escribir acerca de ningún libro traigo una entrada en la que no hablaré de un sólo libro si no que os traigo una trilogía. 


Estas tres novelas fueron escritas por el catalán Carlos Ruíz Zafón. Este escritor es uno de los más leídos a nivel mundial, con obras traducidas a más de 11 idiomas. 
Lo descubrí, como a muchos otros, por una lectura obligatoria de clase. Era su "ópera prima" en la literatura juvenil, El príncipe de la niebla. Siguió publicando obras conservando el estilo de la primera como pueden ser Marina, Las luces de septiembre, El Palacio de la Medianoche... Y en el 2001 se publica su primera novela para adultos, una de las cuales os vengo a hablar hoy, La sombra del viento. En el 2008 publica la obra que continúa la historia del cementerio de los libros olvidados, El juego del Ángel, la cual tiene menos eco en el panorama internacional. Finalmente completa esta estupenda colección con la publicación del Prisionero del Cielo en el 2011, cerrando una historia que había empezado diez años atrás. 


Aunque se traten de obras no demasiado recientes, por así decirlo, había escuchado hablar de ellas pero nunca me había interesado del todo. Entonces, en una de mis "noches en vela" que tantos libros me han hecho descubrir, le llegó la hora a la Sombra del Viento. 

En cuanto a esta obra tengo que decir que es de las tres la que más me ha gustado. Quizás sea por la historia que trata o por el estilo del autor que te atrapa y te impide dejar de pasar las páginas. 
Exteriormente parecen obras pesadas, grandes y que te hacen repensarte lo de leértelas. Pero una vez has abierto la primera página es difícil que tardes demasiado en leer la novela entera. 

Enserio. 
Muy recomendable al que busque una historia situada a mediados del siglo XX, época no fácil para nadie y menos para los personajes de esta novela. 
En terminarme esta obra me faltó tiempo para empezarme la siguiente, El juego del Ángel. 
En esta novela estoy de acuerdo, en parte, con una opinión bastante extendida de que el autor pierde calidad en cuanto a la historia y es más difícil "engancharse" a la trama. Aún así, sí que es verdad que me costó más pillar el hilo de la historia (cabe decir, que la historia y las relaciones familiares son mucho más complejas en esta historia que en la anterior) pero aún así terminé la obra y sin dificultad alguna. 
De esta manera, llega el turno de la última obra de esta trilogía, El prisionero del cielo. Esta obra es mucho más reducida que sus antecesoras pero de una intensidad incluso superior. Es una novela breve y muy rápida de leer. En mi caso fue leerme la primera página y decir, Raquel, tienes un problema, mucho sueño y demasiadas ganas de leer. 

Para todo lector curioso al que le guste quedarse atrapado por un libro, sentir cada palabra, llegar incluso a sentir como se le acelera la respiración, sin duda esta es su trilogía.

Personalmente opino que son tres obras magníficas las cuales estoy segura que voy a releer veinte mil veces. La manera en la cual el autor enlaza las tres obras es extremadamente delicada e impecable. Además de gustarme por el estilo y la capacidad del autor por hacerme sentir las emociones de los personajes tengo que decir que hacía demasiado tiempo que no me pasaba lo que con estos libros. Esa sensación de ver como sufren los personajes y sentir una tristeza dentro de ti. Esa eterna lucha entre el sueño o las ganas de leerte un capítulo más. El querer que se acabe el libro pero no aceptar el fin de la historia...


En fin, espero que si alguien que me lea se los ha leído comparta su opinión conmigo y si no lo habéis hecho os animo a todos a abrir la Sombra del Viento y engancharse a la lectura de tensión!



¡Nos leemos otra noche! 

¡Hasta la próxima!
Són pàgines escrites amb foc des de les entranyes de la ciutat dels maleïts, paraules gravades en la memòria d'aquell que va tornar del món dels morts amb una promesa clavada al cor i el preu d'una maledicció.


                                                                                (...)




-¿Et trobes bé, Daniel?
-T'estimo -diu, i li fa un petó, i sap que la història, la seva història, no s'ha acabat. 
Tot just comença. 




lunes, 21 de octubre de 2013

Ser en ti mientras pasas.

Pasan las horas. Pasan los días, las noches, las lunas.
Pasa tu mano por mi espalda, mientras me sonríes y te miro.
Pasa el silencio, el sueño, el miedo.
Somos polvo, somos herida, somos espina.
Somos odio y amor.
Somos paz y somos guerra.

Y,
de repente,
no somos nada.

No pasan las horas, ni los días. No pasan las noches ni las lunas.
No me acaricias la espalda, ni me sonríes. No puedo mirarte, porque ni siquiera puedo verte.
No pasa el silencio, ni el sueño. No pasa el miedo.
No somos ni polvo, ni herida, ni espina.
No somos odio ni tampoco somos amor.
No sabemos que es la paz y tampoco podemos ser guerra.

Pero,
si superamos todo lo que pasa, y todo lo que somos,
cómo podríamos pasar siendo nosotros,
ser en ti mientras pasas.


La marea me dejó los versos borrados,         

                  la tinta, un borrón, un papel mojado...

jueves, 17 de octubre de 2013

Tal vez lo que te hace grande no entienda de cómo y porqué.

Pero verás, no sé lo que te hace grande, porque no entiendo de cómo y porqué.



sábado, 3 de agosto de 2013

Un arma de doble filo.

Y fue entonces cuando comprendí que jamás volvería a ser una estrella del rock.
Entendí el precio de la fama, y lo que una persona está dispuesta a pagar por ella.
Supe que en cualquier momento todo eso iba a fallar, estando yo en lo más alto, siendo yo, el objetivo, la causa y el final.
Un solo foco me iluminaba, un “yo” congelado ante la multitud sedienta por escuchar mis dotes.
Recuerdo esa luz como si la estuviese viendo ahora mismo, blanca, vibrante y salvaje, que conseguía un efecto hechizador en mi cuerpo sudado y cansado, pero lleno de energía.
La masa gritaba, ansiosa por percibir algún sonido, ansiosa por sentir mi voz, esos acordes que descifraban mensajes de rebeldía, de libertad, de rock and roll.
Los medios de comunicación no reposaron la cámara ni un segundo en toda la audición, temerosos de perder algún segundo de éxito que yo les pudiera proporcionar.
Y en un momento todo se paró. Ya no había luz mágica que me diera dotes de ángel, ni turba que acompañase mi silencio con aplausos… ni medios de comunicación, ni aire. Tan sólo un silencio que helaba el alma, un sigilo que lo enmudeció todo, que provenía del éxtasis y provocó una agonía que terminó en los llantos del final.
Un escenario sublime, capaz de conquistar a los oyentes por su belleza, que no supo romper el silencio creado por la situación, que nos impidió alcanzar la gloria.
Y desaparecí, desaparecimos todos, de hecho. Como desaparecen las cosas más importantes de nuestro día a día, como un secuestro a plena luz del día. Y supe que todo había terminado, que había perdido la llama interior que enciende la luz de la energía.
Un guiño de los ojos del ayer me recordó dónde me encontraba, el sitio del cual provenía y allá donde me dirigía en la dirección que estaba tomando.
Demasiado tarde, supongo. Demasiado rápido. Demasiado.

No nos queremos dar cuenta de hasta dónde metemos la pata por fingir que sentimos todo aquello que hacemos y que nos rodea, y un día, de repente, estamos en el fondo, allá donde poca gente ha estado, pero sobre todo, aquel sitio donde solo tenemos dos opciones: permanecer hundidos o luchar para alcanzar la luz. 



 ¿Estás dispuesto a ser una estrella del rock and roll?

sábado, 8 de junio de 2013

Por un segundo más, una noche más...

Al final acabamos hablando de los mismos temas de siempre...
El amor que vino por el que vendrá...
El que perdimos por el que tal vez no llegará...



Sometimes I think that it's better to never ask why..!! 
You've gotta get up and try, try, try!!





R.

jueves, 6 de junio de 2013

Freda, com la neu.

¿Cuántas personas, se supone, van a tener que pasar por aquí para que ésto empiece a tener un poco de sentido? 
Así somos todos, nos gusta ilusionarnos por nada. 
Creamos escepticismo barato para llenar los ojos de los demás de mentiras, pero en realidad llenamos nuestro interior fantaseando en el próximo encuentro. 
Nos gusta perder el tiempo imaginando un futuro increíble basado en un pasado idealizado, perdiéndonos el presente por culpa de nuestros sueños. O tal vez, ¿gracias a ellos? No lo creo, no hay sueño que no se consiga trabajándolo cada día. Aquí el esfuerzo propio tiene recompensa, aunque tarde en llegar, aunque no se lo que esperamos. 
Pero cuando empiezas a soñar en un momento del cual tú solamente eres el cincuenta por ciento de la realidad... ¿Qué pasa entonces? Empezamos a depender totalmente de la otra mitad, una mitad que ni siquiera sabe que es tan importante, esa parte externa a nosotros que sin querer hemos interiorizado tanto. Y se nos va el aire, nos juntamos en nuestra cabeza pero en la realidad estamos tan separados que ni nos observamos. 
Como cuesta decirte que no quiero perderte, pero cuesta todavía más interpretar este sentimiento. La emoción de querer a alguien no siempre es agradable... ni mucho menos correspondida. 
Porque tanto tú como yo sabemos que no va a haber reencuentro.



"Un pam, dos pams, tres pams de nas
i digue'm si tu te'n vas
la vida balla descalça.."



R.

martes, 28 de mayo de 2013

Sigo buscando una sonrisa de repente en un bar.

Siempre pensamos que vamos hacia delante, que avanzamos, aunque a veces sea despacito, pero siempre para delante.
¿Cómo se supone que te sientes cuando te das cuenta de que no has avanzado nada? ¿Que todo lo que veías como una cuesta hacia arriba era una caída inminente?
El golpe es duro. Nos cuesta mantener los pies pegados al suelo por un momento, besar la boca de la realidad. Mirarle de frente a los ojos y ver cómo nos marchita. 
Pero.. al fin y al cabo, ¿qué somos, más que resultado de nuestros errores? 
Creer, caer, levantarse... Son las pautas que guían todo lo que hacemos, son los han decidido que hoy seamos los que somos, no otros, nada más. Pero tampoco nada menos que nosotros mismos. 
A menudo buscamos la tranquilidad, entre tanta gente no nos encontramos. Y aún así, solos. 
Cuando nos hayamos de pleno con la soledad, el silencio puede llegar a cortarnos la respiración. Escuchamos los latidos de nuestro corazón hasta el punto en que incluso la vida se congela. A veces pagaríamos por un momento de paz y otros somos nosotros los que damos la guerra. 
Anhelamos con soñar pero ni tan solo sabemos descifrar el significado de los sueños. Vivimos sin pensar, de manera automática. ¿Cuántas cosas has hecho hoy por ti mismo que realmente solo quisieras tú? 
No sabemos aprender, vemos todo como algo o como nada, sin ni siquiera intentar sacar algo bueno de las cosas buenas. 
Y es aquí donde me ha traído la autoexigencia, dejar de lado una cosa para potenciar otra mucho más. 
Es el momento en el cual notas que no estás dando el cien por cien, que te queda demasiado por hacer y mil maneras de intentarlo.
Y darle la vuelta a este sinsentido que llaman vida. 
Tan llena de ti.
Tan lejos tú de mi. 




"Últimamente las cosas cambian cada vez más..."




R.