sábado, 8 de junio de 2013

Por un segundo más, una noche más...

Al final acabamos hablando de los mismos temas de siempre...
El amor que vino por el que vendrá...
El que perdimos por el que tal vez no llegará...



Sometimes I think that it's better to never ask why..!! 
You've gotta get up and try, try, try!!





R.

jueves, 6 de junio de 2013

Freda, com la neu.

¿Cuántas personas, se supone, van a tener que pasar por aquí para que ésto empiece a tener un poco de sentido? 
Así somos todos, nos gusta ilusionarnos por nada. 
Creamos escepticismo barato para llenar los ojos de los demás de mentiras, pero en realidad llenamos nuestro interior fantaseando en el próximo encuentro. 
Nos gusta perder el tiempo imaginando un futuro increíble basado en un pasado idealizado, perdiéndonos el presente por culpa de nuestros sueños. O tal vez, ¿gracias a ellos? No lo creo, no hay sueño que no se consiga trabajándolo cada día. Aquí el esfuerzo propio tiene recompensa, aunque tarde en llegar, aunque no se lo que esperamos. 
Pero cuando empiezas a soñar en un momento del cual tú solamente eres el cincuenta por ciento de la realidad... ¿Qué pasa entonces? Empezamos a depender totalmente de la otra mitad, una mitad que ni siquiera sabe que es tan importante, esa parte externa a nosotros que sin querer hemos interiorizado tanto. Y se nos va el aire, nos juntamos en nuestra cabeza pero en la realidad estamos tan separados que ni nos observamos. 
Como cuesta decirte que no quiero perderte, pero cuesta todavía más interpretar este sentimiento. La emoción de querer a alguien no siempre es agradable... ni mucho menos correspondida. 
Porque tanto tú como yo sabemos que no va a haber reencuentro.



"Un pam, dos pams, tres pams de nas
i digue'm si tu te'n vas
la vida balla descalça.."



R.

martes, 28 de mayo de 2013

Sigo buscando una sonrisa de repente en un bar.

Siempre pensamos que vamos hacia delante, que avanzamos, aunque a veces sea despacito, pero siempre para delante.
¿Cómo se supone que te sientes cuando te das cuenta de que no has avanzado nada? ¿Que todo lo que veías como una cuesta hacia arriba era una caída inminente?
El golpe es duro. Nos cuesta mantener los pies pegados al suelo por un momento, besar la boca de la realidad. Mirarle de frente a los ojos y ver cómo nos marchita. 
Pero.. al fin y al cabo, ¿qué somos, más que resultado de nuestros errores? 
Creer, caer, levantarse... Son las pautas que guían todo lo que hacemos, son los han decidido que hoy seamos los que somos, no otros, nada más. Pero tampoco nada menos que nosotros mismos. 
A menudo buscamos la tranquilidad, entre tanta gente no nos encontramos. Y aún así, solos. 
Cuando nos hayamos de pleno con la soledad, el silencio puede llegar a cortarnos la respiración. Escuchamos los latidos de nuestro corazón hasta el punto en que incluso la vida se congela. A veces pagaríamos por un momento de paz y otros somos nosotros los que damos la guerra. 
Anhelamos con soñar pero ni tan solo sabemos descifrar el significado de los sueños. Vivimos sin pensar, de manera automática. ¿Cuántas cosas has hecho hoy por ti mismo que realmente solo quisieras tú? 
No sabemos aprender, vemos todo como algo o como nada, sin ni siquiera intentar sacar algo bueno de las cosas buenas. 
Y es aquí donde me ha traído la autoexigencia, dejar de lado una cosa para potenciar otra mucho más. 
Es el momento en el cual notas que no estás dando el cien por cien, que te queda demasiado por hacer y mil maneras de intentarlo.
Y darle la vuelta a este sinsentido que llaman vida. 
Tan llena de ti.
Tan lejos tú de mi. 




"Últimamente las cosas cambian cada vez más..."




R.

lunes, 27 de mayo de 2013

Quiero ser lo que soy yo.

Hace poco que te conozco,
pero se que tu comprenderías como nadie mis palabras, aunque no sé si llegarás a leerlas.
Es la emoción de volver a sentir cosas que hacía tiempo había olvidado.
Es como volver a un lugar del que te habías desprendido.
Allí donde anhelabas perderte.
Y volver a nacer.
Descubrir.
Eres alguien aquí, ¿sabes?
No quiero dejarte ir, quiero que te quedes aquí.
Tengo miedo.
Miedo de que mi ilusión vuelva a desvanecerse.
Miedo a sentirte.
Miedo al adiós.

Necesito dejar de tenerlo todo bajo control.
Soltar ligeramente el timón,
ir a contracorriente si es necesario,
y surfear.
Y sentir, necesito sentir.



"Quiero ser la canción que cantarías la noche que salga el sol.." 





R.

miércoles, 22 de mayo de 2013

No sé si queden amics, ni si existeix l’amor..


Las cosas cambian día tras día. Amanece y anochece continuamente, pero mientras tanto mis pulsaciones no van al mismo ritmo. Hay veces que las acelera el latido de tu corazón, pero hay otras en la que es el mismo el que las hace parar, las congela en el instante eterno de la realidad. Poner los pies en la tierra no siempre fue lo que me gusto. Nos acusan a los soñadores de vivir en las nubes, quizás sea porque ellos nunca han probado de despegar los pies del suelo, o quizás porque tengan miedo a hacerlo. Nos tratan de ignorantes, pero lo que no entienden es que nunca habrá un soñador iluso, ya que siempre habrá sueños en los que pensar.
Soy como el judío en Alemania, el romano en Egipto, la aguja del pajar. Me siento como el indio en el oeste, el raro del grupo, como vivir con una familia de acogida permanente. Siento que no pego aquí, que no es ni mi lugar ni mi momento, tan solo vengo de paso. Soy la primera hoja caída en invierno, la flor que no llega a nacer. El susurro del viento, la espuma de las olas. Soy todo lo que queda después de la explosión, el sentimiento ignorado, la sobrevaloración. Me siento como aquel que nunca llega a su destino, que vive intentando. Del fuego que quedaba en mi interior ya solo quedan cenizas, todo ha resbalado por las escaleras del pensamiento, dejando sola el alma, desnuda, sensible e irascible.
Sigo diciendo que el abrigo de la vida me queda grande, se me antoja extraño. Repito que esta no es mi guerra ni mi conflicto, que puedo marcharme cuando quiera. Que el vaso ya no está ni medio vacío ni medio lleno, simplemente no existe. Que la distancia entre mis palabras y tu corazón ya es demasiada, cuando ha llegado ha ser tan fina que no había perdida entre ellas ese lazo se ha roto, ha desaparecido y se ha esfumado. Y las conversaciones ya no son las mismas, el amor ya no es el mismo, y es que quizás yo tampoco sea la misma, quizás soy yo la que ha cambiado y lo estoy desordenando todo. Quizás tendría que apartarme de esta lucha inútil, de silenciar mi susurro, dejar pasar los días sin la menor preocupación. Salir corriendo si es necesario, dejando de lado el honor, las lágrimas ya no tienen sentido, llorar está de más aquí. Cuando te han cerrado el pestillo, cuando se ha apagado la ilusión, cuando el río tan solo puede desahogarse en la marea del océano, es ahí cuando ya no quedan fuerzas para regresar. 
Y es que, quizás, tan solo quizás, las fuerzas se me habían terminado hacía mucho más tiempo y esto era solo el resto de sentimiento esparcido después de la explosión. 


Naces y vives solo. 


R.

lunes, 20 de mayo de 2013

Nosotros soy yo.

Tenemos tantas cosas que contar, tantos momentos que explicar... Nos falta el orden, la prioridad, los deseos y las preferencias. No sabemos por qué hemos llegado hasta aquí pero nos morimos de ganas por gritar que no estamos de acuerdo, que quizás todo esto no es como nos esperábamos. 
Y es que corremos a contracorriente toda nuestra vida, contra nuestros miedos, contra el dolor. 
Somos "antitodo" y tomamos drogas para olvidar aquel amor que nos rompió el corazón. 
Somos capaces de mantener relaciones a distancia pero inútiles en el directo. Somos hambre en los pobres y billetes en el bolsillo de un multimillonario. Somos lo único que tenemos, nada más, pero también nada menos que eso. Simplemente somos, y por el hecho de ser, podemos crear. 
Inventamos sueños y dibujamos sonrisas para llegar al rincón vacío de nuestra alma y sentirnos solos rodeados de gente. Pensar lo pequeños que somos, querer desaparecer, aunque solo sea por un momento. Ver, pensar, crecer, sufrir y levantar son las pilares de nuestro camino, aunque a veces nos empeñemos en obviarlos. 
Tenemos mil y un instrumentos a nuestro alcance para facilitarnos la vida, pero aún así somos incapaces de entender nuestro cuerpo. Nos esforzamos en vernos mal, la propia visión negativa sobre nosotros mismos, la autocrítica destructiva que nos ha llevado al cuarto oscuro tantas veces. 
Hemos roto el espejo cuando en él hemos visto nuestra esencia, que nos ha escupido la verdad y ha huído la inocencia. 
Ha vuelto nuestro pasado a huir de nosotros, que exigimos aferrarnos a él para protegernos del presente y lo único que conseguimos es no crear un futuro. 
Nos equivocamos, volvemos a probar, volvemos a errar, pero ¿qué importa eso? Las cadenas que nos atan a la realidad no se escuchan si no nos movemos. 
Unos presumen de locura teniendo los pies en el suelo, otros, creyendo en la rutina, vuelan más allá de las nubes de los sueños. 
Pasado el tiempo nos preguntamos porqué fuimos tan felices algún día, porqué todo eso ha cambiado, sin pensar que lo único que cambia somos nosotros. 
Afligirse a la realidad está fuera de nuestras posibilidades, nos negamos a afrontar las cosas como nos vienen dadas, afán por la complicación vital dicen, qué sabrán. 
Somos exteriormente pasivos, no mostramos lo que sentimos por miedo a que se nos caiga la máscara de hombres de hierro que poseemos. Vivimos en una lucha constante con nosotros mismos, pero sobretodo nos gusta decir que esto nos pasa a todos para evitar el "yo" rotundo de nuestra consciencia. 

Y ahora nos perdemos por el tiempo que perdimos. 






"Solitario corazón 
vaga sin rumbo por aquí,
buscando un poco de emoción."
 

lunes, 10 de septiembre de 2012

Mi pequeña historia.

Ayer tuve el placer de encontrar algo que llevaba toda la vida buscando.
Veréis, desde muy pequeña he ido persiguiendo una canción, canción de la cual no sabía ni el título ni el compositor, ni tenía ninguna referencia para encontrarla, solo sabía que se trataba de una canción de jazz. 
Es la típica canción que cuando no la oyes no tienes recuerdo alguno de ella pero que cuando la escuchas sabes que es esa tu canción favorita, y yo lo sabía cuando la escuchaba. La última vez que la había escuchado fue cuando estábamos en el viaje de fin de curso de cuarto de la E.S.O en el metro de Londres y fue allí cuando me dije a mi misma que debía encontrarla. 
Esta canción me trae muchos recuerdos, la mayoría son recuerdos de carretera, cuando de pequeña mi padre me llevaba a ver a mis abuelos y poníamos la radio. Hubo una temporada que sonaba mucho en las radios. yo debería tener unos ocho años y siempre le pedía a mi padre que subiera el volumen, no sé qué tiene esa canción pero para mí es muy especial. 
La canción de la cual os hablo se llama Take Five y es una obra del cuarteto neoyorquino The Dave Brubeck Quartet. La canción fue compuesta por el compañero saxofonista del líder del grupo (Dave Brubeck), Paul Desmond. 
Os preguntaréis que cómo la he encontrado... Es sencillo. Antes de ayer estuve con un amigo saxofonista, y supuse que el me podría ayudar, así que le comenté mi historia y ayer me envió un mensaje con el enlace para una canción en YouTube y me dijo, seguro que es esta, y efectivamente así fue. 
Es increíble que supiera de que canción le estaba hablando. Me dijo que sabía que era esa por cómo le hablé de la canción... y es que debe de ser verdad que los músicos entre nosotros nos entendemos, porque aún me parece un hecho increíble que solo con decirle lo mismo que he escrito aquí el ya supiera la canción. Increíble. 
Sé que quizás, de la poca gente que lea esto más de la mitad no entenderéis porqué es tan importante para mí encontrar esta canción. Pensad en algo de valor sentimental que hayáis perdido y cómo os sentiríais al encontrarlo, puede ser más o menos comparable. 
Aquí os dejo el enlace para los que no sepáis de qué canción os estoy hablando.

http://www.youtube.com/watch?v=nzpnWuk3RjU

Hasta la próxima!


"La música empieza donde acaba el lenguaje"